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Club Silencio

Fiesta y deber: historia de una busqueda

Sábado de Sant Jordi en Santa Coloma de Gramenet. Era uno de esos días ideales para dormir hasta bien entrada la tarde o para pasar el rato con un buen refresco sentado en la terraza de un bar. Además de polen, se respiraba tranquilidad en el aire, y el sol y la brisa se repartían la calle a partes iguales. Muy bonito, pero no tenía tiempo para ensimismarme con eso, puesto que la misma maldición de cada Sant Jordi me atrapó: fuera por desidia o falta de tiempo, aun me quedaban dos libros por comprar.
Además, también tenía que comprar las rosas... siempre podía decidir no seguir la tradición, pero a lo que no podía resistirme era a las múltiples paradas ambulantes. Allí se esparcían rosas de colores llamativos: rojo, blanco, verde... si, este año verde también. “Renovarse o morir”, que dicen algunos. Cada esquina competía con la de enfrente para vender sus flores, ya fuera con reclamos sutiles como “¡oye niño, la rosa a dos ebros!” o con niños de mirada tímida que la gente rechazaba con dificultad. Había puestos de floristerías, familias de muy diversa procedencia que esperaban aprovechar el tirón de la fiesta, asociaciones que trataban de darse a conocer...
Cargado de rosas me dirigí hacia la Plaza de la Vila con el alma tan ligera como la cartera. Allí se sitúan cada año los actos “oficiales”. Nada más llegar me vi rodeado por multitud de estands de partidos políticos. Pero no buscaba nada de ciencia-ficción, así que me abrí paso a través de ellos como pude. Tras eso caminé con tranquilidad por toda la plaza, algo que era de agradecer. En las paradas de las cinco principales librerías de la ciudad (La Cruz, Abacus, Carrer Major, Papyrus y Comic Box) encontré trabajando a algunos antiguos compañeros de instituto, como Carlos, al cual pedí ayuda para encontrar un buen libro que regalar. “No sé, como no quieras Códigos Da Vinci o Kamasutras... solo trabajo aquí hasta el domingo, tampoco es que sepa mucho. Pregúntale al dueño si eso”. Y el dueño lo intentó, pero los puestos estaban monopolizados por best-sellers, novelas de masones y templarios y muchas ediciones del Quijote “¡regálale un Quijote, que este es su año!”. Pero no, me veía obligado por una fuerza superior a, primero, regalar como manda la tradición y segundo, ser original con la elección.
Ya llevaba dadas unas cuantas vueltas, porque el lugar tampoco era muy grande y casi andaba por el placer de andar. Mientras, iba pensando que era curiosa la distribución de las paradas. Había un puesto delante de unos bancos de piedra donde varias personas mayores se iban turnando ceremoniosamente para leer pasajes de la Biblia “donde el Señor guía a su rebaño”. Sin embargo tenían algo de dificultad para hacerse escuchar, y no hay que pensar que fuera por falta de atención, sino por los niños de la parada de al lado, que tenían su propio acto: una función de marionetas que despertaba la algarabía de su público, y también bastante ruido. Una de las niñas que estaba allí se separó un momento de su madre y tímidamente me pasó un papel en blanco. Yo, ante la incertidumbre, estaba por firmar un autógrafo o algo así, cuando me di cuenta que detrás de mí la gente metía papeles en una urna con el nombre que querrían para el nuevo dragón de los draconaires de Santa Coloma. Perdón, dragona, que ahora ya son pareja. Una vez me di cuenta de lo que la niña quería, obedecí sin rechistar y aunque me hubiese confundido con un draconaire escribí el nombre que me dijo en el papel para luego introducirlo en la urna. Aunque no lo esperaba, me dio las gracias, lo cual me sentó bien. Luego se marchó otra vez con su madre. ¿Que nombre escribí? No puedo revelarlo, me dijo que era un secreto.
Al final de la mañana pensé que no podía perderme el placer de sentarme tranquilamente en la terraza de la plaza. Así que eso hice, disfrutando de la conversación con Carlos, que paraba para comer. Aun me faltaba comprar uno de los libros, pero decidí dejarlo para la tarde, puesto que en Barcelona seguro que encontraría mucha variedad.
Y allí me encontré, tres horas más tarde y once paradas de metro más lejos. Arropado por el calor de la multitud en los vagones y en las ramblas, una parte más de un flujo de personas constante que avanzaba como un glaciar. Lenta pero inexorablemente. Ya me avisaron de que era un mal momento para meterse allí, pero la congestión seria constante hasta el domingo y yo aun necesitaba un libro que buscaba como el santo grial.
“Haber, que te puedo decir...mira tenemos esta edición del quijote en miniatura, que se está vendiendo mucho”, me dijeron en uno de los puestos. Cuando escuché “miniatura” no pensé sin embargo que serian libros de apenas tres centímetros de largo por dos de ancho. No me llevé el Quijote, pero sí el Kamasutra en miniatura, como libro de antes de ir a la cama. A dormir.
Seguí la marcha y seguí mirando paradas, tardando considerablemente cuando tenía que pasar de un lado a otro de la Rambla. Y es que la congestión se empezó a hacer insoportable, algo que se reflejaba en el humor de algunos compradores y vendedores. “¡No, no tengo ese libro! ¡No os apoyéis encima de la mesa, que se cae! ¡Que no, que no lo tengo...!”. Y yo intentando salvar de la presión a la rosa que había comprado, alzándola en el aire como si fuera una viva representación de Sant Jordi... pese a todo acabé encontrando por fin un libro aceptable, y mi alma volvió a sentirse ligera, pero esta vez no tanto como la cartera.
Así, liberado por fin de presiones pude ir observando a novios y novias intercambiándose regalos. Y kamasutras. Delante mío dos chicas se pararon delante de un joven y le dieron una rosa, diciéndole luego “Hola, toma, esta rosa es un regalo para ti. Eres nuestro enamorado de hoy”.

Entrevista a Marcel Coderch (Estilo Directo)

Las punzantes críticas del norteamericano Noam Chomsky a la política exterior de EE.UU. y al actual sistema económico global le han creado seguidores alrededor del mundo, también en nuestro país. Sin embargo sus textos resultan a veces complicados de entender, más aun con la barrera del idioma. Para superar este obstáculo Marcel Coderch, doctor por el Instituto Tecnológico de Massachussets, ha traducido numerosos textos y obras de este autor, por lo que cumple un importante papel para dar a conocer las teorías de Chomsky en castellano, siendo además un gran conocedor de su obra. Pero además Marcel Coderch también es un gran conocedor del propio Chomsky como persona, ya que fue un antiguo alumno suyo en Norteamérica.
Pregunta: ¿Como conoció a Noam Chomsky?
Respuesta: gracias a una beca en el 75 pude ir a hacer el doctorado al Instituto Tecnologico de Massachussets (MIT), en EE.UU. Después de un tiempo allí casi había decidido volverme, porque no había mucho ambiente político ni mucha discusión. Todo el día estudiando, un ritmo muy competitivo, pero actividad política: cero. Un amigo me comentó lo interesantes que eran las clases de un tal Chomsky. Fui a hablar con él y me dijo: “oye, encantado de la vida, ven cuando quieras... ¿que nota quieres?”. Entrar en esas clases para mí fue como entrar en un mundo distinto.
P: ¿Y como fue su relación con él?
R: Yo como estuve cinco años allí, fui los cinco años a su curso. Lo repetía cada año porque me divertía bastante. Bueno, la verdad es que Chomsky es una persona muy afable, no tiene ningún problema para relacionarse y vamos, que está dispuesto a explicar las cosas a quien sea, durante todo el rato que sea y en la profundidad que requiera. Él tiene una biblioteca impresionante, y yo durante una temporada le ayude un poco a catalogar todo lo que tenía, porque tenía muchísimo... ¡todos sus libros traducidos a todas las lenguas del mundo! Y eso que en aquel entonces había publicado más o menos la mitad de lo que lleva publicado ahora, porque estamos hablando de los años 75-80. Ésta fue la opción que mantuve mientras estuve allí.
P: ¿Mantiene aun contacto con él?
R: Cuando volví aquí fue en el 82, y la verdad es que desde entonces perdí un poco la relación. De todas formas es una persona que contesta todas las cartas; yo le puedo escribir una carta y tardará, pero contestará. Dedica...no sé si son ocho horas a la semana a contestar correspondencia de todo el mundo, de gente que le escribe y le pregunta. Tiene una especie de blog en Zeta.net y ahora ha puesto una web en Chomsky.info también.
P: ¿Que trabajos de Chomsky ha traducido concretamente?
R: Lo más largo que he traducido es un libro que se llama...“Ilusiones de Oriente Medio”. Es un libro sobre el tema palestino-israelí, y bueno... lo traduje “por amor al arte”, porque ni si quiera me pagaron nada los de la editorial. Mas que nada lo hice porque me gusta y sobretodo porque las traducciones de Chomsky, a mi entender, suelen ser bastante malas. El estilo de Chomsky es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de cortar y pegar de cosas que han dicho otros pero con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar... pues la traducción es realmente complicada. Tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien como habla y luego encontrar un estilo similar en castellano, que no siempre es fácil.
P: Las críticas de Chomsky a la política de EE.UU. han provocado que se haya ganado algunos detractores. Un buen ejemplo es el libro “The Anti-Chomsky Reader”.
R: Decís que se le conoce fundamentalmente por sus críticas a la política exterior norteamericana, pero Chomsky tiene dos vertientes, la vertiente lingüística (ya que es el creador de la gramática generativa) y la que aquí seguramente conocemos más, su crítica a la política exterior norteamericana. ¿Que le han costado numerosas enemistades? Por supuesto, pero también muchas amistades. Chomsky es una persona que va a cualquier universidad de EE.UU. y es capaz de llenar él solo una sala de 3000 personas. Tiene mucha gente que le valora allí, sobre todo en los ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que posee muy poca trascendencia mediática en EE.UU., aunque el New York Times le pidió, después de la guerra de Irak, un artículo de opinión. Era la primera vez en 40 años que un periódico “convencional” le había pedido una columna.
P: ¿Comparte la opinión de aquellos que han comparado a Chomsky en Internet como “el profeta de la santa ira” o “el rey de la comedia”?
R: Han aparecido muchas cosas anti-Chomsky de este tipo. Pero hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a tener un debate con él. El dice:”yo estoy dispuesto a debatir contigo lo que quieras”. Como gran lingüista que es, desmonta cualquier argumento en 30 segundos y entonces el otro ya no sabe que hacer. Debatiendo es una máquina de argumentar y sobre todo es una máquina de desmontar los argumentos de los demás, que como normalmente se suele demostrar, estan basados en premisas establecidas. Alguna vez he leído algún artículo de esos “anti-Chomsky”, y en libertad digital han traducido un par de ellos de Hollovich... Estos artículos sólo se los puede creer alguien que no ha leido a Chomsky, porque no tiene nada que ver con lo que él escribe en el libro. Y ¿qué vas a hacer? ¿Ponerle la 50 mil páginas que has escrito y preguntarle dónde lo dices? Entonces, llamar alguien “el profeta de la santa ira” o “rey de la comedia” es un insulto y como un insulto es imposible de argumentar y no vale la pena hacerlo, si quieren insultar que insulten y ya está.
P: ¿Te ha a aportado algo a tu visión de la vida el conocerle?
R: Sí, a mí me ha aportado muchísimo. Yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volver a España. Lo que él me decía es que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese, pero que tampoco uno tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida, aunque haya cosas que a uno le gustaría cambiar. Digamos que él no es de las personas que creen que tienen que haber políticos, entre comillas, personas dedicadas a la política. Sino que todos desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político. Pero no dedicándonos a la política en este sentido, porque eso lleva a una degeneración en estructuras muy jerárquicas, tipo leninistas. Entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive.

Entrevista a Marcel Coderch (Estilo Indirecto)

Las punzantes críticas del norteamericano Noam Chomsky a la política exterior de EE.UU. y al actual sistema económico global le han creado seguidores alrededor del mundo, también en nuestro país. Sin embargo sus textos resultan a veces complicados de entender, más aun con la barrera del idioma. Para superar este obstáculo Marcel Coderch, doctor por el Instituto Tecnológico de Massachussets, ha traducido numerosos textos y obras de este autor, por lo que cumple un importante papel para dar a conocer sus teorías en castellano, ya que es un gran seguidor de su obra. Llegados a la estación de ferrocarriles de Sant Cugat, Coderch nos espera en una cafeteria cercana con un café en la mano y un libro en inglés sobre la problemática del petróleo.
Nuestro entrevistado es también un gran conocedor del propio Chomsky, como antiguo alumno suyo que fue en el MIT (Massachussets Institute of Technology), donde pudo ir en el 75 gracias a una beca. Según nos cuenta Coderch, “después de un tiempo allí casi había decidido volverme, porque no había mucho ambiente político ni mucha discusión. Todo el día estudiando, un ritmo muy competitivo, pero actividad política: cero.” Sin embargo Marcel Coderch conoció a través de un amigo al por entonces profesor Noam Chomsky, que le aceptó en sus clases. “Para mí fue como entrar en un mundo distinto. Yo como estuve cinco años allí, fui los cinco años a su curso, y lo repetía cada año porque me divertía bastante.”, afirma.
Marcel Coderch recuerda a Chomsky como “una persona muy afable, que no tiene ningún problema para relacionarse y vamos, que está dispuesto a explicar las cosas a quien sea, durante el rato que sea y en la profundidad que requiera.” Coderch también nos explica que “Él tiene una biblioteca impresionante, y yo durante una temporada le ayude un poco a catalogar todo lo que tenía, porque tenía muchísimo... todos sus libros traducidos a todas las lenguas del mundo! Y eso que en aquel entonces había publicado más o menos la mitad de lo que lleva publicado ahora, porque estamos hablando de los años 75-80. Ésta fue la opción que mantuve mientras estuve allí.”
Marcel volvió a España en el 82, y según nos confiesa “la verdad es que desde entonces perdí un poco la relación”, aunque “de todas formas es una persona que contesta a todas las cartas; yo le puedo escribir una carta y tardará, pero contestará. Dedica...no sé si son ocho horas a la semana a contestar correspondencia de todo el mundo, de gente que le escribe y le pregunta.” Por lo menos lo que sí es seguro es que Chomsky dedica un gran tiempo en internet, como demuestran las direcciones de Znet y Chomsky.info.
Coderch nos cuenta que lo más largo que ha traducido de Chomsky es el libro “Ilusiones de Oriente Medio”, una obra sobre el tema palestino-israelí, que asegura haber traducido “por amor al arte, porque ni si quiera me pagaron nada los de la editorial, pero bueno, mas que nada lo hice porque me gusta y sobretodo porque las traducciones de Chomsky, a mi entender, suelen ser bastante malas.” Traducir a este autor puede suponer una dificultad mayor de lo esperado, ya que como reconoce Coderch “el estilo de Chomsky es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de cortar y pegar de cosas que han dicho otros pero con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar... pues la traducción es realmente complicada. Tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien como habla y luego encontrar un estilo similar en castellano.” Habilidad en la cual Marcel Coderch es ampliamente reconocido.
Chomsky tiene dos vertientes, la lingüística (puesto que es el creador de la gramática generativa) y la que aquí seguramente conocemos más, su crítica a la política exterior norteamericana. Las críticas de Chomsky a la política de EE.UU. han provocado que se haya ganado multitud de seguidores, pero también detractores. Un buen ejemplo es el libro The Anti-Chomsky Reader. “¿Que le han costado numerosas enemistades? Por supuesto, pero también muchas amistades. Chomsky es una persona que va a cualquier universidad de EE.UU. y es capaz de llenar una sala de 3000 personas. Tiene mucha gente que le valora allí, sobretodo en los ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que posee muy poca trascendencia mediática en EE.UU.” Pese a todo el New York Times le pidió, después de la guerra de Irak, un artículo de opinión. “Era la primera vez en 40 años que un periódico estadounidense convencional le había pedido una columna.”
Han aparecido muchas críticas anti-Chomsky en Internet, como las de aquellos que lo llaman “el profeta de la santa ira” o “el rey de la comedia”. Sin embargo, Coderch sentencia que “hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a tener un debate con él. El esta dispuesto a debatir con cualquiera. Como gran lingüista desmonta cualquier argumento en 30 segundos y entonces el otro ya no sabe que hacer. Debatiendo es una máquina de argumentar y sobre todo es una máquina de desmontar los argumentos de los demás, que como normalmente se suele demostrar, estan basados en premisas establecidas.” Además añade “Estos artículos sólo se los puede creer alguien que no ha leido a Chomsky, porque no tiene nada que ver con lo que él escribe en el libro. Y ¿qué vas a hacer? ¿Ponerle la 50 mil páginas que has escrito y preguntarle dónde lo dices? ” Coderch puntualiza que “llamar a alguien “el profeta de la santa ira” o “rey de la comedia” es un insulto y como un insulto es imposible de argumentar y no vale la pena hacerlo, si quieren insultar que insulten y ya está.”
Marcel Coderch concluye que “conocer a Noam Chomsky me ha aportado muchísimo”, ya que como asegura “yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volver a España. Lo que él me decía es que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese, pero que tampoco uno tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida, aunque haya cosas que a uno le gustaría cambiar.” Chomsky cree que no tienen que haber políticos, es decir, personas dedicadas íntegramente a la política como profesión. Opina que todos desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político, “pero no dedicándonos a la política en este sentido, porque eso lleva a una degeneración en estructuras muy jerárquicas, tipo leninistas. Entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive.”

Perfil de Marcel Coderch Colell

Perfil de Marcel Coderch Colell

Marcel Coderch Collell nació en febrero de 1953 en la ciudad catalana de Olot. Se graduó como ingeniero en la primera promoción de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Barcelona. En 1975 consiguió una beca gracias a sus notas y viajó a EE.UU. para estudiar en el Massachussets Institute of Technology (MIT). Allí conoció a su mujer, catalana también, y tuvo dos hijas que poseen la nacionalidad norteamericana. Actualmente reside de nuevo en Cataluña.
Es Master y Doctor en Ingeniería Eléctrica e Informática por el MIT. Desde 1983 trabajó para el grupo Anaya, donde fue Director de los sistemas de Tecnología e Información. A comienzos de los 90 fue asimismo director del equipo que implementó el primer diario totalmente digital en color usando la tecnología DTP: “El Sol”. Ha dado también charlas en numerosas ocasiones en los seminarios de Seybold, y en la última etapa ha trabajado para los grupos AUNA, Retevisión, para el portal Eresmas... Así pues conjuga una sólida formación tecnológica con una dilatada experiencia en la convergencia de las industrias Informática, Media y Telecomunicaciones.
Esta es su faceta más habitual, pero sin embargo Marcel Coderch también es conocido por sus artículos sobre la problemática del sistema económico mundial y la política exterior norteamericana. En este sentido sigue la línea del autor Noam Chomsky, antiguo profesor suyo en EE.UU., del cual es asiduo traductor de artículos y libros, como “Ilusiones de Oriente Medio”. También, al igual que Chomsky, no deja títere con cabeza y responde en estos temas a todos los que critiquen sus ideas o las de sus referentes, como puede verse en las bitácoras de www.liberalismo.org. o en los articulos de Znet en español.
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Proximamente en Club Silencio

Damas y caballeros, el Club Silencio se complace, después de este "breve" periodo de espera, a anunciarles la próxima publicación de la entrevista a Marcel Coderch, catalán experto en Internet y Telecomunicaciones e antiguo alumno de Noam Chomsky, que en sus ratos libres debate y divaga sobre problemas de actualidad. Desde aqui he de agradecer que haya querido compartir con nosotros uno de esos ratos libres.

Bien, por motivos académicos (es decir, siguiendo las pautas marcadas por Josep Maria Perceval alias "Jefe de Redacción"), el primer documento publicado solo será la primera parte de las tres que contiene la entrevista. Así que desde aquí este humilde presentador desea que permanezcan sentados en sus butacas a la espera de esta actuación, que sin lugar a dudas les revelará nuevos e interesantes datos sobre Noam Chomsky, el imperialismo de EE.UU. y la crisis petrolífera.

Gracias por su atención y buenas noches. The Show Must Go ON...

(Nota: los textos estarán dentro del tema Géneros Periodísticos

Aplicándome un poco...

Buf, cuanta pedanteria...si tu tambien lo crees, leeme a mí: este es un blog creado para colgar una serie de trabajos y comentarios relacionados con la asignatura de Géneros Periodisticos (1º Periodismo UAB). Hasta nuevas ordenes, aqui está creado, y si escribo es porque no soporto el espacio vacio...¿habia un nombre para eso verdad? Si alguna alma caritativa lo sabe, que lo diga please.

Bienvenidos al Club Silencio.

Bienvenidos al Club Silencio.

Saludos a los curiosos, los extraviados o los aburridos. He aquí un blog inexistente, puesto que su funcion aun no ha nacido...se encuentra en un punto indeterminado entre el ser y no ser. Cuando sea algo, quizas podreis encontrar algun tema que os interese...aunque quien sabe, quizas entonces pierda la emoción...ahora es libre, vacio...puro. Dejaros llevar y tirar aqui vuestros pensamientos como quien tira una bola de papel con algunos versos proscritos a la papelera del olvido.