Entrevista a Marcel Coderch (Estilo Indirecto)
Las punzantes críticas del norteamericano Noam Chomsky a la política exterior de EE.UU. y al actual sistema económico global le han creado seguidores alrededor del mundo, también en nuestro país. Sin embargo sus textos resultan a veces complicados de entender, más aun con la barrera del idioma. Para superar este obstáculo Marcel Coderch, doctor por el Instituto Tecnológico de Massachussets, ha traducido numerosos textos y obras de este autor, por lo que cumple un importante papel para dar a conocer sus teorías en castellano, ya que es un gran seguidor de su obra. Llegados a la estación de ferrocarriles de Sant Cugat, Coderch nos espera en una cafeteria cercana con un café en la mano y un libro en inglés sobre la problemática del petróleo.
Nuestro entrevistado es también un gran conocedor del propio Chomsky, como antiguo alumno suyo que fue en el MIT (Massachussets Institute of Technology), donde pudo ir en el 75 gracias a una beca. Según nos cuenta Coderch, después de un tiempo allí casi había decidido volverme, porque no había mucho ambiente político ni mucha discusión. Todo el día estudiando, un ritmo muy competitivo, pero actividad política: cero. Sin embargo Marcel Coderch conoció a través de un amigo al por entonces profesor Noam Chomsky, que le aceptó en sus clases. Para mí fue como entrar en un mundo distinto. Yo como estuve cinco años allí, fui los cinco años a su curso, y lo repetía cada año porque me divertía bastante., afirma.
Marcel Coderch recuerda a Chomsky como una persona muy afable, que no tiene ningún problema para relacionarse y vamos, que está dispuesto a explicar las cosas a quien sea, durante el rato que sea y en la profundidad que requiera. Coderch también nos explica que Él tiene una biblioteca impresionante, y yo durante una temporada le ayude un poco a catalogar todo lo que tenía, porque tenía muchísimo... todos sus libros traducidos a todas las lenguas del mundo! Y eso que en aquel entonces había publicado más o menos la mitad de lo que lleva publicado ahora, porque estamos hablando de los años 75-80. Ésta fue la opción que mantuve mientras estuve allí.
Marcel volvió a España en el 82, y según nos confiesa la verdad es que desde entonces perdí un poco la relación, aunque de todas formas es una persona que contesta a todas las cartas; yo le puedo escribir una carta y tardará, pero contestará. Dedica...no sé si son ocho horas a la semana a contestar correspondencia de todo el mundo, de gente que le escribe y le pregunta. Por lo menos lo que sí es seguro es que Chomsky dedica un gran tiempo en internet, como demuestran las direcciones de Znet y Chomsky.info.
Coderch nos cuenta que lo más largo que ha traducido de Chomsky es el libro Ilusiones de Oriente Medio, una obra sobre el tema palestino-israelí, que asegura haber traducido por amor al arte, porque ni si quiera me pagaron nada los de la editorial, pero bueno, mas que nada lo hice porque me gusta y sobretodo porque las traducciones de Chomsky, a mi entender, suelen ser bastante malas. Traducir a este autor puede suponer una dificultad mayor de lo esperado, ya que como reconoce Coderch el estilo de Chomsky es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de cortar y pegar de cosas que han dicho otros pero con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar... pues la traducción es realmente complicada. Tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien como habla y luego encontrar un estilo similar en castellano. Habilidad en la cual Marcel Coderch es ampliamente reconocido.
Chomsky tiene dos vertientes, la lingüística (puesto que es el creador de la gramática generativa) y la que aquí seguramente conocemos más, su crítica a la política exterior norteamericana. Las críticas de Chomsky a la política de EE.UU. han provocado que se haya ganado multitud de seguidores, pero también detractores. Un buen ejemplo es el libro The Anti-Chomsky Reader. ¿Que le han costado numerosas enemistades? Por supuesto, pero también muchas amistades. Chomsky es una persona que va a cualquier universidad de EE.UU. y es capaz de llenar una sala de 3000 personas. Tiene mucha gente que le valora allí, sobretodo en los ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que posee muy poca trascendencia mediática en EE.UU. Pese a todo el New York Times le pidió, después de la guerra de Irak, un artículo de opinión. Era la primera vez en 40 años que un periódico estadounidense convencional le había pedido una columna.
Han aparecido muchas críticas anti-Chomsky en Internet, como las de aquellos que lo llaman el profeta de la santa ira o el rey de la comedia. Sin embargo, Coderch sentencia que hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a tener un debate con él. El esta dispuesto a debatir con cualquiera. Como gran lingüista desmonta cualquier argumento en 30 segundos y entonces el otro ya no sabe que hacer. Debatiendo es una máquina de argumentar y sobre todo es una máquina de desmontar los argumentos de los demás, que como normalmente se suele demostrar, estan basados en premisas establecidas. Además añade Estos artículos sólo se los puede creer alguien que no ha leido a Chomsky, porque no tiene nada que ver con lo que él escribe en el libro. Y ¿qué vas a hacer? ¿Ponerle la 50 mil páginas que has escrito y preguntarle dónde lo dices? Coderch puntualiza que llamar a alguien el profeta de la santa ira o rey de la comedia es un insulto y como un insulto es imposible de argumentar y no vale la pena hacerlo, si quieren insultar que insulten y ya está.
Marcel Coderch concluye que conocer a Noam Chomsky me ha aportado muchísimo, ya que como asegura yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volver a España. Lo que él me decía es que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese, pero que tampoco uno tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida, aunque haya cosas que a uno le gustaría cambiar. Chomsky cree que no tienen que haber políticos, es decir, personas dedicadas íntegramente a la política como profesión. Opina que todos desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político, pero no dedicándonos a la política en este sentido, porque eso lleva a una degeneración en estructuras muy jerárquicas, tipo leninistas. Entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive.
Nuestro entrevistado es también un gran conocedor del propio Chomsky, como antiguo alumno suyo que fue en el MIT (Massachussets Institute of Technology), donde pudo ir en el 75 gracias a una beca. Según nos cuenta Coderch, después de un tiempo allí casi había decidido volverme, porque no había mucho ambiente político ni mucha discusión. Todo el día estudiando, un ritmo muy competitivo, pero actividad política: cero. Sin embargo Marcel Coderch conoció a través de un amigo al por entonces profesor Noam Chomsky, que le aceptó en sus clases. Para mí fue como entrar en un mundo distinto. Yo como estuve cinco años allí, fui los cinco años a su curso, y lo repetía cada año porque me divertía bastante., afirma.
Marcel Coderch recuerda a Chomsky como una persona muy afable, que no tiene ningún problema para relacionarse y vamos, que está dispuesto a explicar las cosas a quien sea, durante el rato que sea y en la profundidad que requiera. Coderch también nos explica que Él tiene una biblioteca impresionante, y yo durante una temporada le ayude un poco a catalogar todo lo que tenía, porque tenía muchísimo... todos sus libros traducidos a todas las lenguas del mundo! Y eso que en aquel entonces había publicado más o menos la mitad de lo que lleva publicado ahora, porque estamos hablando de los años 75-80. Ésta fue la opción que mantuve mientras estuve allí.
Marcel volvió a España en el 82, y según nos confiesa la verdad es que desde entonces perdí un poco la relación, aunque de todas formas es una persona que contesta a todas las cartas; yo le puedo escribir una carta y tardará, pero contestará. Dedica...no sé si son ocho horas a la semana a contestar correspondencia de todo el mundo, de gente que le escribe y le pregunta. Por lo menos lo que sí es seguro es que Chomsky dedica un gran tiempo en internet, como demuestran las direcciones de Znet y Chomsky.info.
Coderch nos cuenta que lo más largo que ha traducido de Chomsky es el libro Ilusiones de Oriente Medio, una obra sobre el tema palestino-israelí, que asegura haber traducido por amor al arte, porque ni si quiera me pagaron nada los de la editorial, pero bueno, mas que nada lo hice porque me gusta y sobretodo porque las traducciones de Chomsky, a mi entender, suelen ser bastante malas. Traducir a este autor puede suponer una dificultad mayor de lo esperado, ya que como reconoce Coderch el estilo de Chomsky es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de cortar y pegar de cosas que han dicho otros pero con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar... pues la traducción es realmente complicada. Tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien como habla y luego encontrar un estilo similar en castellano. Habilidad en la cual Marcel Coderch es ampliamente reconocido.
Chomsky tiene dos vertientes, la lingüística (puesto que es el creador de la gramática generativa) y la que aquí seguramente conocemos más, su crítica a la política exterior norteamericana. Las críticas de Chomsky a la política de EE.UU. han provocado que se haya ganado multitud de seguidores, pero también detractores. Un buen ejemplo es el libro The Anti-Chomsky Reader. ¿Que le han costado numerosas enemistades? Por supuesto, pero también muchas amistades. Chomsky es una persona que va a cualquier universidad de EE.UU. y es capaz de llenar una sala de 3000 personas. Tiene mucha gente que le valora allí, sobretodo en los ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que posee muy poca trascendencia mediática en EE.UU. Pese a todo el New York Times le pidió, después de la guerra de Irak, un artículo de opinión. Era la primera vez en 40 años que un periódico estadounidense convencional le había pedido una columna.
Han aparecido muchas críticas anti-Chomsky en Internet, como las de aquellos que lo llaman el profeta de la santa ira o el rey de la comedia. Sin embargo, Coderch sentencia que hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a tener un debate con él. El esta dispuesto a debatir con cualquiera. Como gran lingüista desmonta cualquier argumento en 30 segundos y entonces el otro ya no sabe que hacer. Debatiendo es una máquina de argumentar y sobre todo es una máquina de desmontar los argumentos de los demás, que como normalmente se suele demostrar, estan basados en premisas establecidas. Además añade Estos artículos sólo se los puede creer alguien que no ha leido a Chomsky, porque no tiene nada que ver con lo que él escribe en el libro. Y ¿qué vas a hacer? ¿Ponerle la 50 mil páginas que has escrito y preguntarle dónde lo dices? Coderch puntualiza que llamar a alguien el profeta de la santa ira o rey de la comedia es un insulto y como un insulto es imposible de argumentar y no vale la pena hacerlo, si quieren insultar que insulten y ya está.
Marcel Coderch concluye que conocer a Noam Chomsky me ha aportado muchísimo, ya que como asegura yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volver a España. Lo que él me decía es que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese, pero que tampoco uno tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida, aunque haya cosas que a uno le gustaría cambiar. Chomsky cree que no tienen que haber políticos, es decir, personas dedicadas íntegramente a la política como profesión. Opina que todos desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político, pero no dedicándonos a la política en este sentido, porque eso lleva a una degeneración en estructuras muy jerárquicas, tipo leninistas. Entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive.
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