Entrevista a Marcel Coderch (Estilo Directo)
Las punzantes críticas del norteamericano Noam Chomsky a la política exterior de EE.UU. y al actual sistema económico global le han creado seguidores alrededor del mundo, también en nuestro país. Sin embargo sus textos resultan a veces complicados de entender, más aun con la barrera del idioma. Para superar este obstáculo Marcel Coderch, doctor por el Instituto Tecnológico de Massachussets, ha traducido numerosos textos y obras de este autor, por lo que cumple un importante papel para dar a conocer las teorías de Chomsky en castellano, siendo además un gran conocedor de su obra. Pero además Marcel Coderch también es un gran conocedor del propio Chomsky como persona, ya que fue un antiguo alumno suyo en Norteamérica.
Pregunta: ¿Como conoció a Noam Chomsky?
Respuesta: gracias a una beca en el 75 pude ir a hacer el doctorado al Instituto Tecnologico de Massachussets (MIT), en EE.UU. Después de un tiempo allí casi había decidido volverme, porque no había mucho ambiente político ni mucha discusión. Todo el día estudiando, un ritmo muy competitivo, pero actividad política: cero. Un amigo me comentó lo interesantes que eran las clases de un tal Chomsky. Fui a hablar con él y me dijo: oye, encantado de la vida, ven cuando quieras... ¿que nota quieres?. Entrar en esas clases para mí fue como entrar en un mundo distinto.
P: ¿Y como fue su relación con él?
R: Yo como estuve cinco años allí, fui los cinco años a su curso. Lo repetía cada año porque me divertía bastante. Bueno, la verdad es que Chomsky es una persona muy afable, no tiene ningún problema para relacionarse y vamos, que está dispuesto a explicar las cosas a quien sea, durante todo el rato que sea y en la profundidad que requiera. Él tiene una biblioteca impresionante, y yo durante una temporada le ayude un poco a catalogar todo lo que tenía, porque tenía muchísimo... ¡todos sus libros traducidos a todas las lenguas del mundo! Y eso que en aquel entonces había publicado más o menos la mitad de lo que lleva publicado ahora, porque estamos hablando de los años 75-80. Ésta fue la opción que mantuve mientras estuve allí.
P: ¿Mantiene aun contacto con él?
R: Cuando volví aquí fue en el 82, y la verdad es que desde entonces perdí un poco la relación. De todas formas es una persona que contesta todas las cartas; yo le puedo escribir una carta y tardará, pero contestará. Dedica...no sé si son ocho horas a la semana a contestar correspondencia de todo el mundo, de gente que le escribe y le pregunta. Tiene una especie de blog en Zeta.net y ahora ha puesto una web en Chomsky.info también.
P: ¿Que trabajos de Chomsky ha traducido concretamente?
R: Lo más largo que he traducido es un libro que se llama...Ilusiones de Oriente Medio. Es un libro sobre el tema palestino-israelí, y bueno... lo traduje por amor al arte, porque ni si quiera me pagaron nada los de la editorial. Mas que nada lo hice porque me gusta y sobretodo porque las traducciones de Chomsky, a mi entender, suelen ser bastante malas. El estilo de Chomsky es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de cortar y pegar de cosas que han dicho otros pero con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar... pues la traducción es realmente complicada. Tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien como habla y luego encontrar un estilo similar en castellano, que no siempre es fácil.
P: Las críticas de Chomsky a la política de EE.UU. han provocado que se haya ganado algunos detractores. Un buen ejemplo es el libro The Anti-Chomsky Reader.
R: Decís que se le conoce fundamentalmente por sus críticas a la política exterior norteamericana, pero Chomsky tiene dos vertientes, la vertiente lingüística (ya que es el creador de la gramática generativa) y la que aquí seguramente conocemos más, su crítica a la política exterior norteamericana. ¿Que le han costado numerosas enemistades? Por supuesto, pero también muchas amistades. Chomsky es una persona que va a cualquier universidad de EE.UU. y es capaz de llenar él solo una sala de 3000 personas. Tiene mucha gente que le valora allí, sobre todo en los ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que posee muy poca trascendencia mediática en EE.UU., aunque el New York Times le pidió, después de la guerra de Irak, un artículo de opinión. Era la primera vez en 40 años que un periódico convencional le había pedido una columna.
P: ¿Comparte la opinión de aquellos que han comparado a Chomsky en Internet como el profeta de la santa ira o el rey de la comedia?
R: Han aparecido muchas cosas anti-Chomsky de este tipo. Pero hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a tener un debate con él. El dice:yo estoy dispuesto a debatir contigo lo que quieras. Como gran lingüista que es, desmonta cualquier argumento en 30 segundos y entonces el otro ya no sabe que hacer. Debatiendo es una máquina de argumentar y sobre todo es una máquina de desmontar los argumentos de los demás, que como normalmente se suele demostrar, estan basados en premisas establecidas. Alguna vez he leído algún artículo de esos anti-Chomsky, y en libertad digital han traducido un par de ellos de Hollovich... Estos artículos sólo se los puede creer alguien que no ha leido a Chomsky, porque no tiene nada que ver con lo que él escribe en el libro. Y ¿qué vas a hacer? ¿Ponerle la 50 mil páginas que has escrito y preguntarle dónde lo dices? Entonces, llamar alguien el profeta de la santa ira o rey de la comedia es un insulto y como un insulto es imposible de argumentar y no vale la pena hacerlo, si quieren insultar que insulten y ya está.
P: ¿Te ha a aportado algo a tu visión de la vida el conocerle?
R: Sí, a mí me ha aportado muchísimo. Yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volver a España. Lo que él me decía es que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese, pero que tampoco uno tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida, aunque haya cosas que a uno le gustaría cambiar. Digamos que él no es de las personas que creen que tienen que haber políticos, entre comillas, personas dedicadas a la política. Sino que todos desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político. Pero no dedicándonos a la política en este sentido, porque eso lleva a una degeneración en estructuras muy jerárquicas, tipo leninistas. Entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive.
Pregunta: ¿Como conoció a Noam Chomsky?
Respuesta: gracias a una beca en el 75 pude ir a hacer el doctorado al Instituto Tecnologico de Massachussets (MIT), en EE.UU. Después de un tiempo allí casi había decidido volverme, porque no había mucho ambiente político ni mucha discusión. Todo el día estudiando, un ritmo muy competitivo, pero actividad política: cero. Un amigo me comentó lo interesantes que eran las clases de un tal Chomsky. Fui a hablar con él y me dijo: oye, encantado de la vida, ven cuando quieras... ¿que nota quieres?. Entrar en esas clases para mí fue como entrar en un mundo distinto.
P: ¿Y como fue su relación con él?
R: Yo como estuve cinco años allí, fui los cinco años a su curso. Lo repetía cada año porque me divertía bastante. Bueno, la verdad es que Chomsky es una persona muy afable, no tiene ningún problema para relacionarse y vamos, que está dispuesto a explicar las cosas a quien sea, durante todo el rato que sea y en la profundidad que requiera. Él tiene una biblioteca impresionante, y yo durante una temporada le ayude un poco a catalogar todo lo que tenía, porque tenía muchísimo... ¡todos sus libros traducidos a todas las lenguas del mundo! Y eso que en aquel entonces había publicado más o menos la mitad de lo que lleva publicado ahora, porque estamos hablando de los años 75-80. Ésta fue la opción que mantuve mientras estuve allí.
P: ¿Mantiene aun contacto con él?
R: Cuando volví aquí fue en el 82, y la verdad es que desde entonces perdí un poco la relación. De todas formas es una persona que contesta todas las cartas; yo le puedo escribir una carta y tardará, pero contestará. Dedica...no sé si son ocho horas a la semana a contestar correspondencia de todo el mundo, de gente que le escribe y le pregunta. Tiene una especie de blog en Zeta.net y ahora ha puesto una web en Chomsky.info también.
P: ¿Que trabajos de Chomsky ha traducido concretamente?
R: Lo más largo que he traducido es un libro que se llama...Ilusiones de Oriente Medio. Es un libro sobre el tema palestino-israelí, y bueno... lo traduje por amor al arte, porque ni si quiera me pagaron nada los de la editorial. Mas que nada lo hice porque me gusta y sobretodo porque las traducciones de Chomsky, a mi entender, suelen ser bastante malas. El estilo de Chomsky es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de cortar y pegar de cosas que han dicho otros pero con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar... pues la traducción es realmente complicada. Tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien como habla y luego encontrar un estilo similar en castellano, que no siempre es fácil.
P: Las críticas de Chomsky a la política de EE.UU. han provocado que se haya ganado algunos detractores. Un buen ejemplo es el libro The Anti-Chomsky Reader.
R: Decís que se le conoce fundamentalmente por sus críticas a la política exterior norteamericana, pero Chomsky tiene dos vertientes, la vertiente lingüística (ya que es el creador de la gramática generativa) y la que aquí seguramente conocemos más, su crítica a la política exterior norteamericana. ¿Que le han costado numerosas enemistades? Por supuesto, pero también muchas amistades. Chomsky es una persona que va a cualquier universidad de EE.UU. y es capaz de llenar él solo una sala de 3000 personas. Tiene mucha gente que le valora allí, sobre todo en los ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que posee muy poca trascendencia mediática en EE.UU., aunque el New York Times le pidió, después de la guerra de Irak, un artículo de opinión. Era la primera vez en 40 años que un periódico convencional le había pedido una columna.
P: ¿Comparte la opinión de aquellos que han comparado a Chomsky en Internet como el profeta de la santa ira o el rey de la comedia?
R: Han aparecido muchas cosas anti-Chomsky de este tipo. Pero hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a tener un debate con él. El dice:yo estoy dispuesto a debatir contigo lo que quieras. Como gran lingüista que es, desmonta cualquier argumento en 30 segundos y entonces el otro ya no sabe que hacer. Debatiendo es una máquina de argumentar y sobre todo es una máquina de desmontar los argumentos de los demás, que como normalmente se suele demostrar, estan basados en premisas establecidas. Alguna vez he leído algún artículo de esos anti-Chomsky, y en libertad digital han traducido un par de ellos de Hollovich... Estos artículos sólo se los puede creer alguien que no ha leido a Chomsky, porque no tiene nada que ver con lo que él escribe en el libro. Y ¿qué vas a hacer? ¿Ponerle la 50 mil páginas que has escrito y preguntarle dónde lo dices? Entonces, llamar alguien el profeta de la santa ira o rey de la comedia es un insulto y como un insulto es imposible de argumentar y no vale la pena hacerlo, si quieren insultar que insulten y ya está.
P: ¿Te ha a aportado algo a tu visión de la vida el conocerle?
R: Sí, a mí me ha aportado muchísimo. Yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volver a España. Lo que él me decía es que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese, pero que tampoco uno tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida, aunque haya cosas que a uno le gustaría cambiar. Digamos que él no es de las personas que creen que tienen que haber políticos, entre comillas, personas dedicadas a la política. Sino que todos desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político. Pero no dedicándonos a la política en este sentido, porque eso lleva a una degeneración en estructuras muy jerárquicas, tipo leninistas. Entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive.
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